Helicobacter pylori: Soluciones naturales basadas en evidencia

Descubre como los probióticos, propóleo, miel de Manuka y fitoterapia pueden complementar el tratamiento médico de Helicobacter pylori. Descubre las soluciones naturales basadas en evidencia.

DIGESTIÓNCOMPUESTOS BOTÁNICOSSALUD INTESTINAL

Dianelis Fernández Mena

11/26/20253 min read

Soluciones naturales basadas en evidencia pueden ayudar en el tratamiento del Helicobacter pylori
Soluciones naturales basadas en evidencia pueden ayudar en el tratamiento del Helicobacter pylori

Helicobacter pylori es una bacteria gramnegativa adaptada a vivir en el ambiente ácido del estómago humano; coloniza la mucosa gástrica gracias a factores de virulencia como la ureasa, motilidad flagelar y toxinas que facilitan la adhesión y el daño de la mucosa, y se asocia con gastritis crónica, úlceras pépticas y un mayor riesgo de cáncer gástrico.

Las vías de transmisión no están totalmente definidas, pero se cree que predominan mecanismos fecales oral y oral oral; la bacteria se ha detectado en heces, saliva y placa dental de personas infectadas, y la transmisión puede ocurrir por contacto cercano en la infancia, consumo de agua o alimentos contaminados y prácticas de higiene deficientes.

La infección por Helicobacter pylori suele ser asintomática en muchas personas, pero cuando produce clínica se manifiesta con dolor o ardor epigástrico que frecuentemente empeora con el estómago vacío, náuseas, pérdida de apetito, eructos, distensión abdominal y, en casos más graves, pérdida de peso, vómitos o sangrado gastrointestinal.

Soluciones naturales para Helicobacter pylori: evidencia y mecanismos

Los remedios naturales pueden actuar como coadyuvantes del tratamiento médico para reducir la carga bacteriana, modular la inflamación gástrica y mejorar síntomas, pero no deben considerarse sustitutos de los regímenes antibióticos cuando la erradicación es necesaria. La mayoría de los compuestos estudiados muestran actividad in vitro y resultados clínicos heterogéneos; su utilidad real depende de la dosificación, la formulación, la duración y la combinación con terapia farmacológica.

Probióticos: cepas, mecanismos y evidencia clínica

Los probióticos actúan compitiendo por adhesión a la mucosa, secretando sustancias antimicrobianas, modulando la respuesta inmune local y reduciendo efectos adversos de la terapia antibiótica. Las cepas con mayor evidencia como coadyuvantes son Lactobacillus (L. rhamnosus, L. plantarum, L. acidophilus), Bifidobacterium spp. y Saccharomyces boulardii. En algunos estudios, la adición de probióticos puede reducir efectos secundarios gastrointestinales del tratamiento y modestamente aumentar tasas de erradicación o disminuir carga bacteriana cuando se usan junto con antibióticos; también muestran beneficio en la reducción de dispepsia y marcadores de inflamación gástrica.

Propóleo y miel de Manuka: actividad antimicrobiana y consideraciones

El propóleo contiene flavonoides y ácidos fenólicos con actividad bacteriostática frente a H. pylori en estudios in vitro y algunos ensayos clínicos pequeños reportan reducción de síntomas y, en ocasiones, positividad en pruebas diagnósticas.

La miel de Manuka muestra actividad antibacteriana dependiente de su metilglioxal y puede proteger la mucosa gástrica.

Ambos pueden utilizarse como coadyuvantes para reducir carga y proteger mucosa, pero la heterogeneidad de productos exige preferir extractos estandarizados y vigilar alergias a productos apícolas. No deben sustituir antibióticos en erradicación confirmada.

Compuestos fitoterapéuticos

El ajo (alicina), el té verde (epigalocatequina galato) y la cúrcuma (curcumina) muestran actividad antimicrobiana in vitro, propiedades antiinflamatorias y efectos protector de la mucosa. Los estudios clínicos son limitados y frecuentemente de pequeño tamaño; pero como parte de estrategias dietéticas pueden reducir síntomas y modular biomarcadores inflamatorios, pero su efecto aislado sobre la erradicación es insuficiente para recomendarlos como tratamiento principal.

En el caso del ajo es importante evaluar interacciones medicamentosas con anticoagulantes; y la curcumina en altas dosis puede afectar del punto de vista hepático.

Otras propuestas incluyen, aceites esenciales de orégano, árbol de té, y otros muestran potente actividad bactericida in vitro y en algunos estudios pequeños mejoraron síntomas o resultados cuando se usaron en protocolos específicos. Sin embargo, la ingestión de aceites esenciales puede ser tóxica si no está correctamente dosificada y diluida; su uso oral debe limitarse a preparaciones estandarizadas y bajo supervisión profesional o preferir aplicaciones tópicas/aromáticas para alivio sintomático.

Suplementos de algas, astaxantina y polisacáridos: papel en la mucosa gástrica

Los extractos de algas y carotenoides como la astaxantina se han estudiado por su marcado efecto antioxidante, reduciendo el estrés oxidativo y daño en la mucosa asociado a la infección por H. pylori. Polisacáridos microalgales muestran propiedades mucoprotectoras, inmunomoduladoras y prebióticas que ayudan a restaurar la barrera de la mucosa y modular inflamación. Estos compuestos no serán tratamientos principales, pero si pudiesen ser de gran ayuda como coadyuvantes para mejorar reparación mucosa, reducir inflamación y potenciar la resiliencia gástrica durante y después de la erradicación.